(Todas las citas y remisiones que hago de la obra pertenecen a esta edición)
Personajes principales
Gabriel Araceli: protagonista y narrador de la historia.
Don Alonso Gutiérrez de Cisniega: amo de Gabriel y antiguo capitán de navío de la armada española.
Doña Francisca: mujer de Don Alonso.
Rosita: hija de Don Alonso y Doña Francisca.
Don Rafael de Malespina: prometido de Rosita.
Marcial: amigo y compañero de armas de Don Alonso.
Argumento
La historia se presenta a modo de autobiografía o memorias del protagonista, Gabriel Araceli. Después de proporcinarnos algunos datos, muy breves, de su infancia: nacido en el seno de una familia humilde de Cádiz, tras la muerte de su madre y viendo que la relación con su cruel tío es insostenible, decide abandonar su hogar y acaba instalándose en casa de los De Cisniega en la localidad gaditana de Vejer de la Frontera.
Gabriel nos cuenta que uno de los primeros días del mes de octubre del año 1805 su amo lo llamó y le preguntó: -Gabriel, ¿eres hombre de valor? (p. 80) a lo que nuestro protagonista respondió: -Sí, mi amo; soy hombre de valor. (p. 80). Tal vez, esta corta conversación puede considerarse como el punto de arranque de toda la historia, ya que desde este momento todo el argumento girara entorno a la propuesta que Don Alonso hace a su criado de embarcarse con él en la campaña franco-española que tiene como objetivo trabar combate con los ingleses. A esto se añadirá la negativa de Doña Francisca a que su marido tome parte en este asunto y el apoyo que tendrá Don Alonso de su antiguo compañero Marcial que también pretence presentarse a la lucha.
Finalmente, y tras burlar a su mujer, Don Alonso se escapará junto con Gabriel e irán a Cádiz donde está amarrada la escuadra franco-española. Allí se embarcarán en el Santísima Trinidad. El protagonista nos describe de esta manera la sensación que tiene cuando se encuentra enfrente del navío:
[...] Figúrense ustedes cuál sería mi estupor, ¡qué digo estupor!, mi entusiasmo, mi enajenación, cuando me vi cerca del Santísima Trinidad, el mayor barco del mundo, aquel alcázar de madera que, visto de lejos, se representaba en mi imaginación como una fábrica portentosa, sobrenatural, único monstruo digno de la majestad de los mares. [...]
Gabriel nos cuenta que uno de los primeros días del mes de octubre del año 1805 su amo lo llamó y le preguntó: -Gabriel, ¿eres hombre de valor? (p. 80) a lo que nuestro protagonista respondió: -Sí, mi amo; soy hombre de valor. (p. 80). Tal vez, esta corta conversación puede considerarse como el punto de arranque de toda la historia, ya que desde este momento todo el argumento girara entorno a la propuesta que Don Alonso hace a su criado de embarcarse con él en la campaña franco-española que tiene como objetivo trabar combate con los ingleses. A esto se añadirá la negativa de Doña Francisca a que su marido tome parte en este asunto y el apoyo que tendrá Don Alonso de su antiguo compañero Marcial que también pretence presentarse a la lucha.
Finalmente, y tras burlar a su mujer, Don Alonso se escapará junto con Gabriel e irán a Cádiz donde está amarrada la escuadra franco-española. Allí se embarcarán en el Santísima Trinidad. El protagonista nos describe de esta manera la sensación que tiene cuando se encuentra enfrente del navío:
[...] Figúrense ustedes cuál sería mi estupor, ¡qué digo estupor!, mi entusiasmo, mi enajenación, cuando me vi cerca del Santísima Trinidad, el mayor barco del mundo, aquel alcázar de madera que, visto de lejos, se representaba en mi imaginación como una fábrica portentosa, sobrenatural, único monstruo digno de la majestad de los mares. [...]
(p. 144)
Más adelante nos ofrece una descripción pormenorizada del barco:
[...] El Santísima Trinidad era un navío de cuatro puentes. Los mayores del mundo eran de tres. Aquel coloso, construido en La Habana con las más ricas maderas de Cuba en 1769, contaba con treinta y seis años de honrosos servicios. Tenía 220 pies (61 metros) de eslora, es decir, de popa a proa; 58 pies de manga (ancho), y 28 de puntal (altura desde la quilla a la cubierta), dimensiones extraordinarias que entonces no tenía ningún buque del mundo. Sus poderosas cuadernas, que eran un verdadero bosque, sustentaban cuatro pisos. [...]
(p. 146)
La parte central de la obra, es decir, el relato de la batalla, se nos presenta entre los capítulos X y XVI. Cabe destacar que el análisis que nos ofrece Galdós, por boca de su protagonista, sobre este episodio es muy detallado. Gabriel nos hace partícipes de todo lo que allí acontece y observamos la evolución que experimenta él desde que comienza la contienda, hasta su rescate. Desde la ingenuidad propia de su edad, pasando por un enarbolado patriotismo, hasta que se encuentra cara a cara con los horrores de la guerra y más adelante, cuando ya han terminado los combates y los antiguos enemigos tiene que cooperar para sobrevivir, nuestro protagonista nos obsequia con la reflexión siguiente:
[...] -¿Para qué son las guerras, Dios mío? ¿Por qué estos hombres no han de ser amigos en todas las ocasiones de la vida, como lo son en las de peligro? Esto que veo, ¿no prueba que todos los hombres son hermanos? [...]
(pp. 186-187)
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| Battle of Trafalgar de Auguste Mayer (1836) (1) |
Ya al final de la obra, Gabriel nos invita a que conozcamos más acerca de su vida en sucesivas entregas: -¿Queréis saber mi vida entera? Pues aguardad un poco, y os diré algo más en otro libro. (p. 238) (2)
Contextualización de la obra
Este es el primero de los Episodios Nacionales del autor español del siglo XIX Benito Pérez Galdós. Con él inaugura la que es, sin duda, la mayor construcción novelesca de las letras castellanas que abarca casi la totalidad de la historia de España de la centuria en la que vivió Galdós, esto es desde 1805 (con la novela Trafalgar) hasta 1880 (con la novela Cánovas).
(1) Se desconoce el título original del cuadro. No obstante, me ha parecido oportuno bautizarlo con este nombre.
(2) El siguiente episodio se titula La corte de Carlos IV.
(2) El siguiente episodio se titula La corte de Carlos IV.

